sábado, 21 de abril de 2012

EL OLVIDO DEL SER

EL FINAL DE LA FILOSOFIA Y LA TAREA DEL PENSAR  Leyendo a Martin Heidegger


Final no tiene el sentido tradicional de cesación, negativo. Final es la reafirmación y la consolidación que la ciencia y la técnica hacen de la filosofía al alcanzar esta su máxima expresión en la cibernética. 
El final de la filosofía significa el acabamiento de la metafísica.
¿Qué es filosofía para Martin Heidegger? No es más que el desarrollo de la metafísica Occidental a partir de Platón.

El pensar metafísico con el uso de la revolución científico-técnica ha quedado fundamentado.Sí, el final de la filosofía significa que nunca como antes, este pensar, había alcanzado su máxima expresión; impregnado, todas las esferas de la realidad. Ya un campo de concentración es toda una organización lo mismo que el estado burgués. La misma técnica, el internet, son metafísica y en ese sentido han opuesto apariencia de realidad.


El final de la filosofía se perfila como el equipamiento de un mundo sometido a los mandatos de una ciencia tecnificada. Final de la filosofía significa: Comienzo de la civilización mundial, en cuanto esta se basa en el pensamiento del Occidente Europeo.






¿Qué tarea queda reservada todavía al pensar, al final de la filosofía?
Al pensar se le ha considerado dentro de la metafísica occidental como aquel que devela, que le quita el velo a las cosas, las cosas que están ocultas para de esta forma descubrir la verdad. La metafísica a partir de la genialidad de Platón de concebir las formas sensibles independientes a las suprasensibles ha opuesto la apariencia de la verdad, de la realidad. Heidegger en esta conferencia opone el pensar a la metafísica. El pensar con relación a la metafísica es esencialmente más simple. Pero precisamente por esa simplicidad es un ejercicio mucho más problemático. El problema consiste en la existencia de un profundo vacío que está en relación con el olvido del Ser.
Es la idea de sustancia la que hace que se olvide EL SER porque se ha hecho DEL SER una sustancia y esto se puede constatar a traves de la historia de la Metafísica Occidental. La sustancia, la esencia, el fundamento, se constituye en la parte explicativa DEL SER. Concretamente en Hegel la sustancia es igualmente sujeto y la negatividad pura es la sustancia. Sustancia-fundamento, sustancia-sujeto, sustancia-principio de todos los principios,son las nociones que han contribuído al olvido DEL SER. Así, la técnica tiene su esencia y verdad porque ella pertenece a la historia de la verdad DEL SER.

La técnica es sólo uno de las tantas maneras como EL SER se revela.
La tarea del pensar no podrá ser ni metafísica ni ciencia. La metafísica no ha estado nunca a la altura del pensar y esto ha sido la historia de una pura y simple decadencia en cuanto ha tenido como tarea el fundamentar. La tarea del pensar tiene el carácter de preparación. El pensar que es sólo preparación no quiere ni puede predecir ningún porvenir. Solamente intenta de cara al presente, hacer escuchar, en un preludio, algo que, desde el fondo de las edades, justo al comienzo de la filosofía fue ya dicho por esta sin que propiamente lo pensase.
El aspecto que se plantea es tratar el asunto mismo tanto del pensar como el de la filosofía. El tema de la filosofía ha consistido en exponer de diferentes modos, la subjetividad, ha sido EL SER del ENTE su estado de presencia en la figura de la substancialidad y de la subjetividad. El asunto mismo del pensar es la posibilidad de pensar lo impensado y para ello tendríamos que ir contra el fundamento de la filosofía que lleva implícito el ocultamiento DEL SER cuando el pensar sobre el pensar se desarrolló en Occidente como Lógica.


¿Qué es pues, de una vez, lo que permanece impensado tanto en el asunto propio de la filosofía como en el método que no le es menos propio?


Para responder a esta pregunta Heidegger nos habla de lo abierto en el bosque, de aligerar el bosque, despejandolo, para que en ese juego de luz y sombra se muestre EL SER. EL SER que los Griegos definen como presencia de lo presente. La presencia habla el presente, y el presente, es un momento del tiempo. Luego, la determinación DEL SER como presente es referido al tiempo. En esta conferencia queda un gran interrogante:¿Pero no tendrá entonces por título la tarea del pensar, en lugar de SER y TIEMPO, SER y CLARO?
Queda sin responder qué exigencias debe cumplir una tarea del pensar. Esta tarea exige no la invención de nuevos términos sino un nuevo tratamiento del lenguaje, un regreso al contenido original, PENSAR LA DIFERENCIA.  









jueves, 19 de abril de 2012

CONFESIONES DE UN MAL PROFESOR


Sitio Web Gotham Schools, William Jhonson, Versión al Español por Fernando Rivas.


Soy un profesor de educación especial. Mis estudiantes tienen problemas de aprendizaje. Son niños autistas, con problemas emocionales, con déficit de atención, y también, niños con parálisis cerebral. Yo los amo aunque ellos son difíciles de controlar. Sufren por el esfuerzo realizado al contestar las preguntas de los exámenes estandarizados. Esto es frustrante para los maestros quienes debemos encontrar la mejor forma de enseñar y comunicarnos con Ellos. Pero lo que más me sorprende, es que mis estudiantes de secundaria, no sólo tienen que lidiar con sus discapacidades sino también con la presión social ejercida por las autoridades académicas, lo cual, es una mezcla explosiva.

Como usted puede imaginar, mi trabajo puede ser extremadamente difícil. Más allá de cualquier desafío impuesto por mis estudiantes, los recortes presupuestarios y los cambios de política en la educación especial ha incrementado mi capacidad de trabajo drásticamente especialmente en los últimos 18 meses. Mientras el número de estudiantes por aula ha aumentado, el número de maestros ha disminuido porque están siendo despedidos. Los estudiantes con severas discapacidades están siendo asignados a salones donde reciben menos atención individual y tienen que someterse a un currículo impuesto por autoridades burocratizadas.

Y a parte de todo, soy un mal profesor. Esa no es mi opinión; es como he sido catalogado por el Departamento de Educación de la ciudad de Nueva York. En Junio pasado, la directora de la escuela evaluó mi desempeño como "insatisfactorio", en una hoja de evaluación en la cual puso unas Xs en unos pequeños cuadros. Al hacerlo, colocó mi carrera en un limbo. Ese mismo año, mi escuela recibió una calificación de A. Fue muy humillante para mi: Ser un mal profesor en una excelente escuela.

Como la mayoría de los profesores, he tenido algunos días buenos, mi desempeño laboral es aceptable; otros días, son malos. Pero lo mismo le sucede a los estudiantes. En Mayo pasado, el asistente de la directora me observó enseñando en un salón especial o separado de los demás, para estudiantes con severa capacidad de aprendizaje. En esa aula enseñé la asignatura de escritura para estudiantes entre 14 y 17 años, con niveles de lectura de un niño de tercer grado.

Cuando el asistente de la directora entraba al salón, uno de esos estudiantes, una muchacha con disturbios emocionales, comenzaba a gritar y a lanzar los lápices al tablero. ¿Ese comportamiento era el resultado de ser un mal profesor? No lo entiendo.

Después que la alumna terminó de arrojar sus útiles en el salón, la envié a la oficina del decano. Días después recibí la noticia de que mi desempeño académico había sido evaluado como insatisfactorio porque, entre otras cosas, Yo la había enviado a esa oficina en vez de seguir el procedimiento normal, es decir, el manual de disciplina.

Estaba confundido. A principios de este año, el mismo asistente de la directora al observarme me instruyó acerca de cómo enfatizar para que fuera "convincente" en el salón de clase. Un mes después, la propia directora al observarme me dijo que debería enfocarme en las lecciones planeadas puesto que Ella no tenía custionamientos en cuanto a la forma como Yo manejaba el aula de clases. Una semanas después, Ella me había recomendado por escrito a la ciudad para el premio por "excelencia en el salón de clases".¿Era Yo realmente un mal profesor?

En mis tres años en el sistema escolar de la ciudad, había observado a un maestro con 10 años de experiencia convencido, después de unas pocas críticas, que era un terrible maestro. Al cabo de unos meses renunció. Colaboré con otro profesor quién buscó tratamiento psiquiátrico por insomnio como resultado de un intenso cuestionamiento a su labor. Yo mismo pedí ser transferido a otra escuela después de haber sido evaluado "insatisfactorio".

Detrás de todo esto queda, el compromiso de que los profesores tenemos que esforzarnos demasiado en nuestro desempeño laboral. En la nueva escuela donde trabajo hoy, mi "mal desempeño" ha sido la mayor parte del tiempo exitoso. Incluso, dedico tiempo a analizar las lecciones una y otra vez, deseando hacer algo diferente. No porque lo que enseño esté mal, sino porque quiero hacer una mejor labor.

De hecho no sólo quiero enseñar lo mejor como la mayoría de los profesores que conozco, sino que soy un poco perfeccionista. Yo tengo que serlo. Docenas y docenas de estudiantes analizan mi lenguaje, escudriñan mi ropa, mi postura, el día entero. Y si Yo desencajo mis estudiantes me lo hacen notar. Ellos hacen comentarios de mis zapatos, si me he afeitado o no, y la calidad de lo que enseño. Todos somos evaluados el día entero. Esto es lo más agotador de mi trabajo como docente.

La profesión de docente estaba bajo gran presión antes de la ley No Child Left Behind y ahora aún más con los actuales debates acerca de cómo evaluar el desempeño académico. Esos debates parecen basarse en la hipótesis que, al permitirnos enseñar con nuestros propios criterios, estaríamos felices de hacerlo durante todo el año escolar, puesto que, sin ningún esfuerzo por mejorar la calidad de la educación, sólo esperaríamos acumular una buena pensión.

La verdad es que, los profesores no necesitamos de oficiales electos para que nos motiven hacer nuestro trabajo. Si nuestros estudiantes no están aprendiendo, Ellos no lo dejarán saber, al bajar sus cabezas y la forma como pasan sus notas. Ellos levantarán sus manos y preguntarán por aclaraciones. algunas veces Ellos se comportarán como zombis. Pocas cosas son más extenuantes para un profesor que dirigir una clase donde nadie aprende. Los buenos administradores usan el proceso de evaluación para apoyar y ayudar a sus profesores en esos momentos dolorosos de enseñar a unos alumnos que no aprenden y no utilizan la evaluación como pretexto para despedirlos basados en que no producen resultados en los exámenes del sistema escolar, o en el peor de los casos, por no adherirse a sus creencias pedagógicas.

Lo peor de todo, es que mientras más fuerte es la presión, más impacta negativamente en la enseñanza. Cuando Yo tenía a esos oficiales respirando detrás de mi nuca, los estudiantes se convertían en una preocupación secundaria. Yo simplemente hacía lo que el asistente de la directora me decía que hiciera, incluso cuando pensaba que esas ideas eran una locura. Con toda honestidad, mi forma de enseñar probablemente estaba más cerca de ser una actividad incoherente. En una ocasión, el asistente de la directora deseaba que organizara los pupitres de los estudiantes para actividades en la clase, así que cada día los organizaba alrededor del salón, para mostrarle a El que Yo era un buen soldado. Estaba asustado de perder mi trabajo, y mis estudiantes sufrían por ello.

No sobra decirlo, aún con todo el apoyo del mundo, incluso el mejor profesor no puede forzar a sus estudiantes que aprendan. Los estudiantes no son un simple recipiente vacío, esperando absorber información de sus profesores, embutiéndosela a través de lecciones bien estructuradas. Ellos toman sus propias decisiones acerca de lo que quieren o no aprender. Cuando Yo era un adolescente solía permanecer despierto hasta la media noche, hablando con mis amigos, oyendo música o jugando videos. ¿Me afectó en mis exámenes? Indudablemente. ¿Fueron mis profesores responsables por mis decisiones? No.

Mis mejores profesores, a quienes recuerdo hoy, me mostraron un mundo de ideas excitantes. Ellos crearon un ambiente de trabajo donde la discusión y los riesgos intelectuales eran bienvenidos. algunas veces, sus enseñanzas vinieron a florecer muchos años después de haber dejado la escuela. pienso ahora en la señora leonard, la profesora de Inglés que en forma reiterativa me enseño a "escribir acerca de lo que conozco". Una enseñanza que ahora empiezo a entender. Ella no me estaba enseñando a escribir, a propósito, me estaba enseñando hacer riguroso, atento, con los detalles de mi diaria existencia.

No fue su culpa que Yo a los 15 años no hubiera aprendido la lección completamente. Ella estaba plantando las semillas que debían dar fruto en el futuro. No en el corto plazo. Esto es una parte fundamental que nosotros como profesores hacemos, y esta clase de hechos no se evidencian en un examen de evaluación momentánea.

¿Cómo, entonces, deberíamos evaluar a estudiantes y profesores? En noveno grado, mis estudiantes aprenden acerca del método científico. Ellos aprenden que con el fin de colectar una muestra representativa, los científicos controlan variables específicas y evalúan su impacto en otros ambientes similares. Si usted le da a sus estudiantes campos verdes, libros adecuados y mucha atención, es erróneo evaluarlos con respecto a otro grupo de estudiantes que carecen de todas esas facilidades. Es un método inadecuado.

Finalmente, hasta que no proveamos los recursos adecuados tanto a estudiantes como a profesores, no importa de dónde vengan, no podemos decir-con certeza científica- cómo Ellos bien o pobremente se desempeñan. Quizás si empezamos a discutir a partir de este hecho, la educación  comenzará a tener más sentido.









lunes, 26 de marzo de 2012

UN MUCHACHO PARA SER SACRIFICADO POR ABDELLAH TAÏG

A Boy To Be Sacrified by Abdellah Taïg, autor de la novela, "Una Melancolía Arabe." Este ensayo fue traducido por Fernando Rivas del Inglés. The New York Times, Sunday, March 25 2012.


En la Marruecos de los años 80´s, cuando la homosexualidad no, desde luego, existía, Yo era un pequeño muchacho afeminado, un muchacho para ser sacrificado, con un cuerpo que me humillaba, cargando sobre mi existencia cada hipocresía, y todo lo que se deja de mencionar. En la época en que tenía 10 años de edad, aunque nadie hablaba de la homosexualidad, Yo sabía lo que le sucedía a los muchachos con mi misma tendencia sexual en nuestra empobrecida sociedad; Ellos eran víctimas designadas, para ser usados, con el beneplácito de todos, como objetos sexuales por hombres frustrados. Y sabía que nadie debería salvarme- no incluso mi familia, quienes seguramente me amaban. Para Ellos Yo también era una vergüenza, un obsceno. Un impuro.

Como si fuera alguien más, mi familia me sometió a un terrible, definitivo silencio, en el cual moría un poco cada día.

¿Cómo un niño que ama a sus padres, a sus hermanos, a su cultura de clase trabajadora, su religión- Islam- sobrevive a este trauma? Ser herido e intimidado porque Otros vieron algo diferente en mí- algo percibido en la forma como yo movía mis manos, y cuando gesticulaba. La forma de caminar, de desplazarme. Mi fácil intimidad con las mujeres, mi madre y mis hermanas. Ser categorizado, victimizado, con ese apodo de muchacho "Homo" con pelo largo y jeans apretados, de la misma forma que hoy,  "Los Homos" en las calles de Irak, son asesinados, sus cráneos pulverizados. 

La verdad es, no sé cómo he sobrevivido. Todo lo que he dejado es una prueba de silencio. Y el sueño, nunca haberlo realizado, de que alguien podría haberme salvado. Ahora tengo 38 años de edad. Y puedo afirmar sin fanfarronería: Nadie me salvó.

Ya no recuerdo más al niño, al adolescente, lo que yo era. Sabía que era afeminado y consciente de que ser o comportarme "como eso" era erróneo. Dios no me amaba. Me había extraviado del camino. O algo así. Yo debí haber aprendido la lección. No sólo por mi familia; también por la comunidad en su totalidad. Y la aprendí perfectamente. Mirando retrospectiva mente, me digo a mí mismo, que Ellos ganaron. Esto fue lo que sucedió.

Yo tenía casi 12 años, y en mi vecindario todos me llamaban "la pequeña niña". Incluso las personas con quienes Yo jugaba fútbol usaban ese apodo, ese insulto. También me agredían los adolescentes que solían jugar conmigo los mismos juegos sexuales. Ya no era un niño. Mi cuerpo estaba cambiando, estaba desarrollándose, convirtiéndome en un hombre. Pero Otros no me veían como tal. La imagen de mí mismo que Ellos me proyectaban era extraña e incomprensible. Los intentos de violación y abuso se multiplicaron.

Yo sabía que mi forma de ser no era la adecuada o la que esperaban. Pero ¿Qué podía hacer? ¿Hablar con mi madre, mi hermano mayor? y decirles qué, exactamente?

Una noche de verano de 1995 todo vino a mi mente. Hacía demasiado calor. Todos estaban tratando en vano de dormir. Yo, también, estaba despierto tarde en la noche, en el piso junto a mis hermanas, y mi mamá cerca a mí. De pronto escuché unas voces familiares de hombres borrachos. todos las oímos. El vecindario entero. El mundo entero: Abdellah, pequeña niña, baje. Baje. Despierta y baje. Todos te deseamos. Baje, Abdellah. No sienta temor. No te vamos a lastimar. Todos deseamos tener sexo contigo. 

Ellos se mantuvieron gritando por un largo tiempo. Mi apodo. Sus deseos. Sus crímenes. Ellos hablaban de todo aquello que permanecía sin mencionar en el respetuoso, y demasiado silencioso mundo, donde vivía. Pero Yo ya estaba ausente. Lejos de cualquier análisis, de entender que el problema no era Yo. Simplemente estaba asustado. Muy asustado. Y Yo esperaba que mi gran hermano, mi héroe, se levantara y les respondiera. Que El me protegería, al menos con palabras. No deseaba que los enfrentara a golpes- no. Todo lo que esperaba de mi hermano fue que dijese algunas pocas palabras:" Váyanse. Dejen de molestar a mi pequeño hermano."

Pero mi hermano, el absoluto monarca de nuestra familia, no hizo nada. Todos me voltearon la espalda. todos me asesinaron esa noche. No sé donde encontré fortaleza, pero no lloré. Apreté mis ojos cerrados mas fuertemente. Y con la misma emoción que los cerré clausuré todo lo demás en mí. Después de aquella noche nunca fui el mismo. Para salvar mi pellejo, me suicidé. Y así fue como lo hice.

Comencé a mantener mi cabeza baja todo el tiempo. Corté todo vínculo con los demás niños del vecindario. Alteré mi comportamiento. Me mantuve en constante escrutinio de mi mismo: No mas comportamiento femenino, no más una voz acaramelada, no más estar relacionado con mujeres. No más de nada. Tenía que inventar completamente un nuevo Abdellah. Me propuse ese objetivo con gran determinación y con la convicción de que ese mundo ya no era el mío. Tarde o temprano lo tenía que dejar atrás. Debía madurar y encontrar libertad en otro lugar. Pero mientras tanto debería ser fuerte. Muy fuerte.

Hoy siento nostalgia por Abdullah, el pequeño afeminado. El y Yo compartimos un cuerpo. Pero ya no le recuerdo más. El era inocente. Ahora yo soy solo intelecto. El era natural, sin experiencia. Yo más pensante. El era más espontáneo. Yo soy una persona ensimismada y en constante combate con migo mismo.

En 2006, siete años después de haberme mudado a Francia, y después de mi segundo libro "Le rouge du tarbouche", "Lo rojo del turbante" en venta en las librerías de Marruecos, Yo también, enfrenté a la prensa marroquí en Árabe y en Francés. Escándalo, y apoyo. Enfrenté también el silencio de mi hermano y las lágrimas de mi madre en el teléfono. Publiqué en Tel Quel la revista Marroquí la cual admiro por su postura fuerte y decidida, una carta abierta intitulada, "La Homosexualidad explicada a mi madre." Mi madre murió al año siguiente.

No sé donde hallé el coraje para convertirme en un escritor y usar mis libros para imponer mi homosexualidad en el mundo de mi juventud. Y hacerle justicia al pequeño Abdellah. Para no olvidar el trauma que El y cada homosexual árabe han sufrido.

Ahora, después de un año de haber comenzado La Primavera Árabe, nosotros debemos recordar de nuevo a los homosexuales. Los árabes finalmente se han convencido que Ellos han tenido que inventar un individuo nuevo, un individuo árabe libre, sin el apoyo de sus megalomaniáticos líderes. Los homosexuales árabes también están formando parte de esta revolución, bien sea que vivan en Egipto, Irak o Marruecos. Ellos, también, son parte de esta desesperada necesidad por un cambio en el proceso político y por una liberación del individuo. Y el mundo los debe apoyar y proteger. 

    




jueves, 22 de marzo de 2012

SE A DONDE VOY (POEMA)

Conocí el sueño que traía
límpido manantial de despertar;
se sumergió mi alma
desprendiendo alegría
deseo incandescente de mi palpitar.


Allí soñé, cuánto soñé; 
en aquel lugar florido de amor.
Y no sé si fue piedad
lo que imploré;
o el reflejo de mi temor.


Qué buscar 
en medio de abismos fantasmales.
Me abandonas 
antes de partir.
ahogado entre tormentosos caudales
por la angustia
de no existir.


Comprendo que eres trigo
cual pan que das
a un mendigo.
perdido en la quietud de la brisa
y en la transparencia de tu frágil sonrisa.


Es mi fuego interno.
una copa de vino.
cada vez más llena
de locura.
Mas no fue el rocío
quien intervino,
sino la extraña sensación
de tu hermosura.


Suspiro al oír
la música en sueños no termina
cuando el horizonte
expande su dulzura
y la planta se refugia
en su encina.


El sol refulge.
Todo es diamantino.
Aquí donde estoy
indago por lo vivido.
¡Y hoy sé a dónde voy!


                                         Fernando Rivas.  

miércoles, 21 de marzo de 2012

AMOR DE LEJOS POR FERNANDO RIVAS

Hoy he caminado en la playa desde el Faro ubicado al final de un camino rocoso, hasta el otro extremo, donde está el barco que va a Long Island. Es un hermoso día, soleado, el cielo totalmente azul, diáfano y ensoñador. Se percibe el aroma inconfundible de la primavera. Y con ella, nuevas ilusiones y alegrías. Mientras contemplo la lejanía, lo que se pierde en la distancia, bajo un árbol, alguien se acerca y me dice: Yo a usted lo he visto en alguna parte. Lo observo detenidamente. Es el vendedor de arepas que solía ubicarse en una esquina de la Plaza Sabaneta justo al lado de la iglesia colonial del pueblo, famosa, porque tiene una virgen muy especial: La virgen de los sicarios, como se le conoce popularmente. La plaza está rodeada de bares y discotecas. Claro que me acordaba. En esa esquina vendían toda clase de pizzas, pinchos, y carne con arepa de choclo. También recuerdo al socio de Carlos, Jorge. Solía hablar con nostalgia de la falta que le hacía la mujer. Un motociclista la atropelló mientras caminaba por un andén, causándole la muerte, en plena luz del día, y quien siguió de largo como si nada. A Jorge lo asesinaron unos meses más tarde, un Domingo en la madrugada cerca a su casa, en un atraco con arma blanca. Esa noche Carlos  llevó a su hija de 5 años al hospital y de haber estado allí hubiera corrido con la misma suerte.

La hija de Carlos vive en casa de la abuela. Las razones por las cuales no está con la mamá, me explica, es el resultado de lo que le sucedió. Hechos que sólo le pasan a los ilusos que como El creyeron en un amor que el tiempo y la distancia se encargan de extinguir. Bueno, no fue así. Es sólo una forma de decirlo, enfatiza.

El trabajo de hacer pizzas es más lucrativo aquí que allá. Siempre debía todo lo que me ganaba. En cambio, aquí, a mí, me ha ido bien. No me quejo. Puedo enviar dinero para que a mi hija no le falte nada y tenga una buena educación. La que Yo no tuve. A Patricia, la madre de mi hija, jamás le volví a mandar un penny después de lo que me hizo. Razón tenían los compañeros de trabajo que se burlaban de mí cada vez que hacía el giro, con frases como "tan cumplido con el dinero para el lechero".

Había llegado a un acuerdo con mi mujer. Ella y Camila, mi hija, se quedaban viviendo en el primer piso de la casa de mi madre mientras ahorraba el dinero necesario para empezar mi propio negocio; Una pizzería-panadería con todos los juguetes. Confiaba en Patricia ciegamente. Una persona que lee la biblia, va al culto, que dice ser hija de Dios y de lo que eso significa para la vida terrenal; más las oraciones, bendiciones, y alabanzas, no me inspiraban un mal pensamiento.
La relación con Patricia se convierte en una relación virtual a través de llamadas al celular. Al principio funcionó. Llamaba y contestaba. Después la señal la mayor parte del tiempo era deficiente y los viernes por la noche no la llamaba porque iba al culto. Eso era lo que ella decía. Mi mamá decía que le dejaba la niña todo el día. Al preguntarle qué sucedía, respondía, que se sentía incómoda viviendo con la suegra. Y todos los días estaba ocupada buscando una universidad para estudiar. La apoyé para que estudiara. Con el tiempo encontró un apartamento y se matriculó en el primer semestre de enfermería.

La visité por una semana con la misma ilusión que tiene un condenado al salir libre de una prisión que incluye la castración como parte del castigo, y que sueña, tener sexo todo el tiempo para desquitarse de las largas noches de invierno, frías, y vacías. Me asusté al verla. Estaba pálida, trasnochada. Le pregunté si estaba enferma. Respondió que había estudiado toda la noche porque tenía exámenes finales. No le creí. Por la forma como se comportaba mi presencia no le era grata, y para no alargar el cuento, sin ganas de nada. Alguien llamó preguntando cuánto tiempo iba Yo a estar en el apartamento. Respondió con desgano que ya el Sábado me iba. Creyó que no la había oído pues en ese momento estaba en el baño. Y me dije, a parte de cínica piensa que soy estúpido. ¿Quién llamaba para saber cuando me iba? Una amiga, quien más podría ser. Siempre tenía una respuesta o disculpa natural libre de toda sospecha. Siempre actuaba con alevosía. Empezar a discutir era un pretexto para el sermón de los pecados de la celotipia y sus fatales consecuencias. Antes de regresar le saqué duplicado a las llaves del apartamento porque era evidente que había gato encerrado.

Una tarde un compañero en la Pizzería me indicó lo fácil que es encontrar amistades en un sitio web. Fui al país,, luego a la ciudad, y al rango de edad. Busqué entre 22 y 24 años. Patricia tiene 23. Me llamó la atención una foto en particular. No mostraba el rostro pero sí unos senos bien provocativos y uno de ellos tenía un lunar. Mucha coincidencia. Mi mujer tiene ese mismo lunar, forma de corazón, en el seno izquierdo. Viajé. No veía la hora de llegar. Tenía que salir de la duda. Tal vez no era ella. Ojala que no, que sea otra mujer y no de quien me enamoré, me repetía, constantemente en todo el vuelo.
Llegué al fin ese Sábado al rededor de las 11 de la noche. Abrí la puerta y vi a Patricia no con uno, sino con dos hombres, y la tenían en una posición que sólo se ve en las películas porno. Estaba en el sofá, habían botellas de aguardiente esparcidas al rededor, y estaban ebrios. Mi primera reacción fue sacar a mi hija de esa casa y salí por la puerta de atrás. Fui directamente a la casa de mi mamá. Me invadió una malparidez cósmica. No encuentro otra expresión más adecuada. Es un sentimiento ambivalente entre amor y odio mezclado con incredulidad.¿Porqué a mí? Estuve unos días encerrado pensando qué debía hacer. Y por si todavía no creía lo que me había sucedido mi mamá cuenta que la Administradora del conjunto residencial donde vivía Patricia recibía quejas constantes de una vecina. Allí no dejaban dormir por el ruido de una cama que golpeaba la pared, como si la martillaran, tarde en la noche. A la hora que yo desesperado llamaba al celular una y otra vez. La administradora fue a comprobar lo que la vecina le decía. Estando allí, la frase que uso no pudo haber sido más elocuente:" Óigala. Es la señora Patricia. Empezaron de nuevo".  Mi mamá no me había dicho nada para no angustiarme. Ya no importaba. En medio de la burla y el desespero alcance hablar con un sicario quien me dijo:"Son tres muñecos. El problema se lo arreglo con 6 paquetes". ( El equivalente a 3000 dólares) Pero no soy un asesino. No vale la pena. Un clavo saca otro, dicen. De lo que sí estoy seguro es que no volveré a confiar en nadie más. Me asomo al balcón a tomar aire, me sentía ahogado, y lo que oigo en la calle es una cumbia, que tiene por título "amor de lejos, amor de pendejos", como si no fuera ya suficiente.          




viernes, 16 de marzo de 2012

EL OLOR DE LA GUAYABA

Había venido aquí varias veces como turista y me pareció increíble este país. Mi mujer me animó a tomar la decisión pensando en un mejor futuro para mis dos hijos. Ahora estoy convencido que fue una decisión errónea. Una cosa es mirar los toros desde la barrera, y otra muy diferente, enfrentarse al toro en el ruedo. Porqué lo dice-le pregunte a Victor-tomándonos un café cerca a la Grand Central mientras observábamos caminar a la gente con prisa, con angustia, con esa ansiedad de saber que el tiempo es oro; o con la certeza oculta, que por más que uno corra, la muerte siempre nos alcanza.
Me faltaba un año para pensionarme como médico. Vendí la casa, el carro, y ese dinero me lo he estado gastando en comida y pagando renta. He desistido presentar el examen para ejercer como médico porque vale $10.000 dólares. Mi inglés que pensé era fluido aquí sólo me sirve para leer pero no para comunicarme y trabajar en un hospital. En qué trabaja-lo interrumpí: En una fábrica empacando botellas todo el día por un salario mínimo. Bueno por lo menos tiene trabajo dadas las actuales circunstancias-anote: No crea, ver correr botellas alrededor de uno todo el día, bajo luces de neón, con unas gafas de seguridad que yo las llamo anteojeras porque son similares a la que le ponen a los burros para que no mire a los lados, es denigrante. El reloj lo tengo enfrente y me parece demasiado lento. Pero al mismo tiempo me pregunto para qué tanto afán de llegar a casa y ver a mi mujer quien el otro día me reprochó diciéndome que un Albañil, en este pías, ganaba más dinero que yo que era médico.
Le expliqué a Victor que al emigrar hay una ruptura, una escisión, se pierden espacios, familia, amigos.¿Piensa regresar? Me respondió que si por aquí llueve por allá no escampa.
Tanto aquí como allá- le dije- se encuentra en una misma ciudad, primer mundo y tercer mundo. Todo depende como uno se adapte a un mundo y a una economía cada vez más globalizada. Debería regresar antes que pierda habilidades y destrezas con ese trabajo enajenado. Debería intentarlo y no dejarse morir haciendo lo que no le gusta. Victor se queda pensativo y me dice: Es cierto. Haber venido aquí fue un error. Pero no tiene que ser una condena. Cambiando de tema, me dice, ayer fui al supermercado a comprar guayabas. Usted no tiene idea cómo añoro el sabor y el olor de la guayaba. Me ayudaría a evadir esta realidad que estoy viviendo y transportarme a esa ciudad donde transcurrió mi infancia. Una ciudad rodeada de lozanas montañas,  con casas de escultura sempiterna, y unas calles empedradas que al recorrerlas le parece a uno aproximarse a la ilusión.
De pronto Victor se levanta,y me dice que tiene que madrugar mañana a repartir el periódico de 4 a 6  pues de esta forma ajusta el ingreso para poder sobrevivir. Yo también hago lo mismo y mientras me alejo del Cafe-Bar El Ombligo Del Mundo, tengo la sensación de que pude haber hablado sobre muchas cosas más con Victor,  a quien le deseo que ésta vez, tome una decisión no basada en falsas expectativas.

martes, 13 de marzo de 2012

LA TUMBA COMPARTIDA POR ANTONIA ROMERO

Un escarabajo sucio, sin brillo, y sin aparente valor, proveniente de Egipto, llega al Anticuario de Maite, en Barcelona. Mushin quien trabaja en el museo de el Cairo, se lo obsequia a Adrián, socio y ex amante de Maite. Regalo para Ella insólito pues en los años que han trabajado juntos jamás había sucedido algo así. Maite piensa usarlo como un pisapapeles. Aparentemente el objeto no tiene mayor valor comercial al ser una burda imitación; aunque, tiene una oración grabada en su base. Ella lo lleva a su apartamento, lo esconde en un sitio seguro, después de limpiarlo y dejarlo reluciente. El escarabajo resulta ser un amuleto de corazón, una pieza original de la época amarna, y posiblemente de la tumba del Faraón Hereje. Según lo confirma el Egiptólogo. Mauricio Varona, arqueólogo y eminente profesor de una prestigiosa universidad española.
A partir de allí se inicia la aventura hacia un mundo maravilloso y desconocido, lleno de secretos, de mitos religiosos, de luchas e intrigas. Una de esas luchas, por el poder, es la protagonizada por Akhenatón, y los sacerdotes de su reino. Akhenatón irrumpe y transforma la cultura religiosa e impone un solo Dios, Anón, el Dios del Sol, como el fundamento de todo lo existente y el poder absoluto en la figura del Faraón.
Encontrar la tumba donde fue hallado el amuleto tiene un valor histórico y científico, ciertamente, pero es toda una oportunidad económica y con grandes ganancias para sus protagonistas quienes están dispuestos a todo para lograr ese objetivo.

No podría afirmar que en la novela se encuentra la explicación y el origen de todas las religiones, y concretamente, del Monoteísmo Judío. Sería una afirmación carente de sentido, superficial, e incluso temeraria. Al hacerlo estaría recurriendo a un argumento de autoridad, el cual, no admite dudas. Y así daría por hecho lo que debería explicar. Sólo existen especulaciones acerca de Si el Faraón Akhenatón y Moisés eran una misma persona. Que es en definitiva lo que busca comprobar Maite en su viaje a Egipto y después a Arabia. Tampoco podría vociferar como en un supermercado que "el libro tiene tres historia diferentes por el precio de una" para promocionarlo como si estuviera vendiendo bombones al estilo de tienda virtual, para ser más exactos. Y no es así.¡ No para mí! El libro no lo necesita. Incluso hubiera pagado por el $ 10 dólares. Pagar un dolar por este libro es un precio irrisorio ante la calidad del mismo. Sí, desde luego, es la economía. Además, la escritora no vende groceries para decirlo en Espanglish. Crea una obra de arte que es totalmente diferente.

La argumentación de la novela es profunda, vivencial, dinámica. La historia de Victor, (quien fue raptado cuando niño); La de Esther, ( quien es maníaca depresiva con episodios de ansiedad); La de Vincent Leclerk, (quien es el padre de Adrián y asesino de la esposa de su mejor amigo); la de Maite, la protagonista principal de la novela, ( quien se siente culpable porque a los 5 años de edad permitió que su hermano fuera raptado); Y la de Mauricio Varona- ya serían seis historias por el precio de una- son analizadas por Antonia Romero de una manera magistral.

La escritora hace un psicoanálisis usando un lenguaje que interroga. ¿ Qué efectos psicológicos tiene la pérdida de un ser querido, especialmente, la de un hijo? El padre de la criatura se vuelve alcohólico. La madre jamás hace el duelo y es como si fuera un ente, sin ninguna clase de alegrías. los celos de Adrián son evidentes: Le dice a Maite que si no se ha dado cuenta que Mauricio la desnuda con la mirada y le recuerda que El es "su Adrián" con quien ha tenido relaciones sexuales. La indiferencia de Maite hacia Mauricio hace que se sienta rechazado y le diga que Ella es de esa clase de mujeres cuyo único placer es despreciar a los hombres: " Maite, eres una virgen mental y una castradora natural", le dice.    

La novela narra y ambienta poéticamente los diferentes escenarios que los protagonistas viven en el desierto mientras encuentran la tumba perdida. Alrededor de una fogata, bajo el inmenso cielo estrellado de la noche, mientras el viento se estrella en la arena, Akhenatón es un enigma. ¿ Fue monoteista y homosexual?, ¿Qué relación existe entre la tierra prometida de Moisés y el paraíso de Akhenatón?, ¿Qué relación hay entre los diez mandamientos y el libro de los muertos?

La tumba ha sido saqueada. Vicent Leclerk y los padres de Mauricio 28 años atrás habían estado allí. Sofía, la madre de Mauricio, fue asesinada justo después de las escalinatas. Uno de los dos papiros de esa tumba fue robado por su asesino Maite después de recuperar el primer papiro, o el complemento del segundo que Ella había encontrado, junto con el escarabajo, la llevan a buscar de nuevo, a intentar una vez más, la tumba de Akhenatón o Moisés pero en Arabia.

Maite regresa a España antes de emprender ese segundo viaje. Ella se aísla, se toma un descanso. Piensa acerca de lo que ha hecho. Se replantea los conceptos de felicidad, amistad, familia. Ya no puede seguir con ese complejo de culpa que le roba tiempo y energía y le impide amar. tiene que aclarar sus sentimientos, perdonarse, y especialmente perdonar a su padre alcohólico. decide hablar con él pero sin reproches. Ya después de lo vivido, de los engaños y traiciones que ha experimentado no vale la pena seguir viviendo así. Tiene que darse la oportunidad de volver a amar.